"Lo que está pasando con nuestros jóvenes tendría que ocupar nuestra atención más allá de esas alarmas sobre macrobotellones con la que últimamente nos abruma un telediario sí y otro también. Al parecer, los padres deben de impedir que sus retoños se reúnan con sus colegas y beban, que es por otra parte el mismo deporte al que, más silenciosamente, bien es cierto, nos dedicamos una inmensa mayoría cuando estamos con amigos. Apartemos a nuestros hijos del alcohol, sí, pero empecemos a pensar cómo afrontarán las incertidumbres del futuro quienes sólo han conocido esa provinciana opulencia de clase media en la que se han criado.
Siendo como somos incapaces de ver con nitidez lo que ocurre delante de nuestras propias narices, bastaría con echar una mirada a lo que sucede en Francia para dibujar los contornos de esta crisis existencial que afecta a los escalones más bajos de la pirámide de población. Si ayer eran los jóvenes de los suburbios los que prendían desordenadamente fuego a un sistema que les reserva una suite con vistas a la marginación y el desempleo, hoy son los estudiantes los que se revuelven contra una pomposa “ley de Igualdad de Oportunidades” que se asemeja mucho a los salvavidas que lanza un trasatlántico cuando se aleja." (las negritas son mías)
Muy buena reflexión de Juan Carlos Escudier en el diario digital "el confidencial". Ya es hora de que se abandone la malograda asociación joven=botellón, que no es sino una excusa para esconder la cabeza los políticos, medios de comunicación y actores sociales ante los problemas reales de la juventud.
Lo podeis leer completo en el primer enlace que he puesto.




